Tratamiento contable de los intangibles de la empresa: Marcas, Patentes, Software y otros activos inmateriales

06/10/2025

En el ámbito contable, los activos intangibles o inmateriales son aquellos bienes y derechos de carácter no físico, pero que poseen un valor económico para la empresa porque le permiten generar beneficios futuros.

A diferencia de los activos tangibles (como maquinaria, instalaciones o existencias), los intangibles no pueden tocarse ni visualizarse directamente, pero constituyen en muchos casos el verdadero motor competitivo de una organización.

Ejemplos de activos intangibles son las marcas, patentes, licencias, concesiones administrativas, software, derechos de autor o el fondo de comercio. Todos ellos comparten tres características esenciales:

  1. Identificabilidad: pueden separarse de otros activos y, en muchos casos, ser vendidos o cedidos.
  2. Control: la empresa tiene la capacidad de obtener beneficios de ellos y restringir el acceso de terceros.
  3. Generación de Beneficios futuros: contribuyen a incrementar los ingresos, reducir costes o mejorar procesos.

En la economía actual, dominada por la innovación, la tecnología y el valor de la información, los intangibles han pasado de ser un complemento secundario en el balance a convertirse en el núcleo estratégico de muchas empresas, aunque su tratamiento contable sigue presentando limitaciones y desafíos.

En la actualidad, el valor de muchas empresas ya no se mide únicamente por sus activos tangibles (maquinaria, edificios o existencias), sino por el peso creciente de los activos intangibles.

Estos representan recursos estratégicos que generan ventajas competitivas sostenibles, tales como el reconocimiento de marca, el conocimiento tecnológico o el capital humano especializado.

La dificultad radica en su reconocimiento, valoración y registro contable, pues se trata de elementos no físicos, cuya medición no siempre es sencilla ni objetiva. El tratamiento de los activos intangibles se regula principalmente en:

  • Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF): NIC 38 "Activos intangibles".
  • Normativa contable española: Plan General de Contabilidad (PGC), norma de registro y valoración 5ª.
  • Otros marcos: en el caso de intangibles derivados de combinaciones de negocios, es relevante la NIIF 3 y la norma de consolidación del PGC.

En esencia, tanto las NIIF como el PGC coinciden en dos ideas fundamentales:

  1. El intangible debe ser identificable, controlado por la empresa y generar beneficios económicos futuros.
  2. Solo se reconocerá si es susceptible de medición fiable.

Los principales tipos de intangibles en el balance de una empresa son:

  • Propiedad industrial e intelectual:
    • Marcas, nombres comerciales y logotipos.
    • Patentes, modelos de utilidad, derechos de autor. Estos derechos se adquieren normalmente a través de registros oficiales y tienen valor de mercado, aunque la marca generada internamente no puede ser reconocida en el balance, salvo que sea adquirida.
  • Desarrollo tecnológico y software:
    • Programas informáticos adquiridos.
    • Software desarrollado internamente, si cumple con los requisitos de activación (identificabilidad, viabilidad técnica, generación de beneficios futuros y medición fiable del coste).
    • En caso contrario, se registran como gasto en la cuenta de resultados.
  • Concesiones administrativas y licencias: derechos otorgados por organismos públicos para explotar un servicio, actividad o recurso (ej. concesión de una autopista, licencia de emisión, frecuencias de telecomunicaciones).
  • Fondo de comercio (goodwill): surge únicamente en una combinación de negocios, como diferencia entre el precio de adquisición y el valor razonable de los activos netos adquiridos. Nunca se reconoce si es generado internamente.

TRATAMIENTO CONTABLE DE LOS INTANGIBLES EN LA EMPRESA: MARCAS, PATENTES, SOFTWARE Y OTROS ACTIVOS INMATERIALES

A nivel contable, un intangible solo puede reconocerse como activo si:

  • Es identificable (separado de otros activos y susceptible de ser vendido, transferido o licenciado).
  • La empresa controla el recurso, limitando su acceso por parte de terceros.
  • Generará beneficios económicos futuros (ingresos por ventas, ahorro de costes, mejora de procesos, etc.).
  • Se puede valorar de manera fiable.

Sirva como ejemplo el caso de un software adquirido a terceros, el cual se reconoce por el precio de adquisición más costes directamente atribuibles; o en el caso del software desarrollado internamente, en el cual se activan los costes de desarrollo, pero no los de investigación (activación: proceso por el cual los gastos invertidos en el desarrollo del software -en este caso- se anulan y se convierten en activos no corriente del grupo 2).

A efectos de su valoración inicial, estos activos inmateriales se valoran por:

  • Precio de adquisición: en el caso de compra de intangibles a terceros.
  • Coste de producción: cuando se desarrollan internamente y cumplen los requisitos de activación.
  • Valor razonable: si se adquieren en una combinación de negocios.

Supongamos el caso de una patente adquirida por 100.000 €, la cual se reconocerá en contabilidad por dicho importe más los gastos directamente atribuibles (registro, notaría, etc.).

En relación a las valoraciones posteriores a la compra, se puede optar entre:

  • Modelo del coste (PGC): coste inicial menos amortización acumulada y pérdidas por deterioro.
  • Modelo de revalorización (NIIF, opcional): permite ajustar al valor razonable, siempre que exista un mercado activo para dicho intangible (algo muy poco habitual).

Como todo activo, los activos inmateriales también están sujetos a depreciaciones, amortizaciones, deterioros de valor y criterio de vida útil.

  • Amortización y vida útil. Los intangibles con vida útil definida se amortizan de forma sistemática durante los años de su vida útil estimada. Ejemplo: un software con vida útil estimada de 5 años. Los intangibles con vida útil indefinida (ejemplo: una marca adquirida con duración indefinida) no se amortizan, pero deben someterse anualmente a un test de deterioro.
  • Deterioro del valor. Si el valor recuperable (el mayor entre el valor razonable menos costes de venta y el valor en uso) es inferior al valor contable, se debe registrar una pérdida por deterioro. Ejemplo: Una patente reconocida por 60.000 €, cuyo valor recuperable se estima en 40.000 €. Procede el registro contable de un deterioro de valor, por importe de 20.000 €. La finalidad del mismo es ajustar el valor en contabilidad de este activo inmaterial.

Uno de los aspectos más controvertidos es el reconocimiento de intangibles creados internamente, es decir, que no proceden de adquisiciones directas a terceros, sino de creaciones o desarrollos propios de la empresa. Tal es el caso de una marca desarrollada por la propia empresa, la fidelización de clientes o el capital humano.

La normativa contable, a este respecto, es bastante restrictiva, al establecer que:

  • No se pueden activar los gastos de investigación, publicidad, formación o capital humano.
  • Sí se activan los costes de desarrollo tecnológico y software si cumplen las condiciones establecidas.

Esto genera una paradoja: empresas con un alto valor de mercado (ej. tecnológicas o startups) pueden mostrar balances con pocos activos, porque gran parte de su valor reside en intangibles no reconocibles contablemente.

Desde el punto de vista empresarial, la correcta contabilización de los intangibles permite reflejar mejor la inversión en innovación, tecnología y reputación de la empresa.

Por su parte, desde la perspectiva de los inversores, su correcto registro y valoración aporta una visión más fiel de la capacidad de la empresa para generar beneficios futuros.